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¿Cuál es tu potencia?

Publicado por admin en noviembre 10, 2014
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Dicen que cada cabeza es un mundo, lo mismo sucede con cada vivienda. Por suerte, todos somos diferentes y nuestros hábitos de consumo eléctrico son tan apacibles o temperamentales como nuestro estilo de vida.

No todas las viviendas consumen la misma cantidad de electricidad y este consumo depende de cuantas personas viven en casa y cuánto tiempo pasamos allí, de la cantidad y calidad de electrodomésticos que utilicemos y de cómo lo hacemos, entre otros factores. Generalmente, cuando contratamos el suministro eléctrico, nos asignan un término de potencia estándar que puede ser proporcional, o no, a nuestras necesidades. La selección incorrecta de la potencia contratada puede suponer un coste económico de más, si está por encima de nuestros requerimientos.

Por esto, merece la pena dedicar un rato a mirar en la factura cuál es el término de potencia que tenemos contratado y analizar si, realmente, es el adecuado para nuestro estilo de vida.

La potencia eléctrica, exactamente, ¿qué es?

Es la cantidad de electricidad que la compañía eléctrica pone a tu disposición para que los electrodomésticos de tu casa funcionen correctamente aún si se utilizan a la vez, esto es importante. Si durante una jornada cotidiana en casa nunca te han saltado los plomos del cuadro eléctrico -o Interruptores de Control de Potencia (ICP)- es probable que puedas bajar, al menos, un tramo de lo que tienes contratado y así ahorrar algo en la factura. Interesante ¿verdad?

Puedes ver los tramos de potencia que puedes contratar para una instalación eléctrica monofónica al final de este post.

Cómo saber cuál es la potencia que realmente necesitas

No te lleves las manos a la cabeza ni lo dejes para luego, no es tan complicado. Si estás por la labor de controlar o reducir gastos, ¿por qué no comenzar con el eléctrico? Varias fuentes coinciden en que hay, al menos, tres formas de estimar el término de potencia que más nos conviene:

1. Mediante un cálculo que consiste en sumar la potencia (kW) de los electrodomésticos de mayor potencia que utilizamos y agregar al resultado un margen de 1kW para el funcionamiento de pequeños electrodomésticos, bombillas y lámparas. El resultado se divide en tres partes porque, se supone, no todos los aparatos funcionan a la vez, y es lo que se denomina “Factor de simultaneidad”. El resultado final debe estar por encima del electrodoméstico con mayor potencia porque, si está por debajo, no podría funcionar.

En la tabla correspondiente podrás ver un aproximado de la potencia que necesitan de los electrodomésticos más comunes, pero si quieres lograr un resultado más fiable, lo recomendable es que tomes en cuenta la indicada en cada uno de tus aparatos.



Si las matemáticas no son lo tuyo, pasemos al siguiente punto.

2. Solicitar a un electricista que nos haga un estimado, o

3. Utilizar una calculadora de potencia eléctrica, que puedes consultar online en internet, en la que introduces las características de tu vivienda y enumeras los aparatos que tienes y te ofrece una potencia acorde con esos datos.

Aspectos a considerar respecto a la potencia contratada

El término de potencia se paga en cada factura y es un concepto fijo. El importe por consumo varía cada mes, según el consumo eléctrico.

• Generalmente, las compañías eléctricas solo permiten hacer un cambio de potencia al año, así que es importante que hagas un cálculo correcto y bien meditado antes de solicitarlo. Ese cambio supone la visita de un técnico y un coste único a modo de instalación, pide información concreta a tu comercializadora.

• En cuanto al uso de los electrodomésticos, ten en cuenta que gastan más los que emiten calor o frío, que la lavadora funcionando con agua fría utiliza sólo un 10% de su potencia y que la posibilidad de que salten los plomos del cuadro eléctrico, o ICP, aumenta cuantos más aparatos estén funcionando al mismo tiempo. Doy fe de ello. Ya sabes que al saltar los plomos el suministro eléctrico se interrumpe temporalmente.

Los hábitos de consumo correctos son los que te permitirán ver una disminución significativa en tu factura eléctrica. Utilizar la lavadora y el lavavajillas con cargas completas; ajustar la temperatura del frigorífico, el aire acondicionado y la calefacción eléctrica o no poner en marcha varios electrodomésticos al mismo tiempo (la lavadora y el lavavajillas, por ejemplo), son gestos que influyen en la potencia que necesitamos y en el propio consumo, que es lo más costoso.

Como es de suponer, todo lo que hagamos para reducir los costes del consumo energético de nuestros hogares es beneficioso para el medio ambiente, así que la rentabilidad viene por partida doble. Nuestra economía tendrá más potencia y nuestro planeta también.

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