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Acerca de perros, gatos, personas, vínculos y viviendas en alquiler

Actualmente, hay un millón de mascotas censadas en Cataluña, entre perros, gatos, hurones y otros animales exóticos. Casi la mitad de las casas rurales en España admite mascotas, siendo Murcia, Andalucía y Cataluña las regiones con mayor índice de admisión de animales de compañía.

Según el II Análisis Científico sobre el Vínculo entre personas, perros y gatos, realizado por la Cátedra Fundación Affinity, centro asociado a la Universidad Autónoma de Barcelona, al 76% de las personas le gustan las mascotas y el 43% tiene una. Sin embargo, a día de hoy, son muchos los que ven frustrados sus deseos firmar el contrato de alquiler de una vivienda, porque la mayoría de los propietarios se niegan a aceptar a inquilinos con mascotas.

Esto afecta a miles de personas en España, porque la mayoría de ellas no está dispuesta a separarse de su animal de compañía, aunque la necesidad de habitar una vivienda es prioritaria en nuestra sociedad. Tratando de englobar la opinión de los puntos de vista involucrados en este asunto, entrevistamos a Julia Ripa Juliá, propietaria de un piso en alquiler y de una mascota, madre y veterinaria de la Clínica El León Dormido de Logroño, La Rioja.

1. Eres propietaria de un piso que has alquilado en más de una ocasión ¿alguna vez te has negado a arrendarlo a personas con mascotas? La verdad es que sólo una vez me surgió una persona interesada que llegó con un perro, de raza “potencialmente peligrosa” y, además, cachorro y se lo alquilé.

2. En esa ocasión ¿tuviste que asumir los gastos de desperfectos causados por el perro? No. Cuando la chica de la que te comentaba antes me dijo que tenía un perro, cachorro y que iba a pasar mucho tiempo, me lo pensé y le dije que teníamos que llegar a un acuerdo que dejara claro que ella se haría cargo de la reparación de los desperfectos que, directamente, fuesen causados por el animal. Ella lo aceptó inmediatamente, ahora mismo no recuerdo si quedó escrito en el contrato o si sólo lo hicimos de palabra, me fié porque soy bastante confiada, pero yo creo que si hay desconfianza, esto puede quedar reflejado en el contrato y evitar así cualquier problema posterior.

3. Otros inquilinos que han vivido es ese piso, que no han tenido mascotas, ¿te han ocasionado desperfectos? Si.

4. ¿Has tenido que cubrir los costes de esas reparaciones? Si, he tenido que pagarlas yo.

5. Es decir que, según tu experiencia, los daños en un piso no sólo los causan las mascotas de los inquilinos… No. De los cuatro inquilinos que he tenido solo uno tenía mascota, y todos han estropeado algo: manillas de las puertas, mesas de centro maltratadas, el estor de la cocina desprendido… Son pequeñas cosas que, si tú no eres un “manitas”, requieren que llames a alguien para que lo repare y significa un gasto. En conclusión, el hecho de que un inquilino no tenga mascotas no significa que va a mantener el piso tal y como lo ha recibido al firmar el contrato.

6. Además de convivir con tus hijos, tú y tu marido tenéis a Bruni, una perra de aguas ¿cómo lleva tu casa su actividad? ¿es Bruni la responsable de todas las reparaciones que se requieren? No, Bruni me ha roto una alfombra que he tenido que sustituir y el pico de un pato de madera al que le dio por morder, pero nada más, aparte de lo que, como es normal, ensucia en el día a día. Mis hijos me han hecho alguna cosa más, sobre todo Carlos porque le gusta la carpintería y me ha hecho algún agujero pero, vamos, tampoco hay muchas diferencias con respecto a lo que ha hecho la perra.

No voy a negar que conozco gente cuyos perros han causado desperfectos importantes en sus viviendas, pero también a muchos padres cuentan de destrozos que han causado sus propios hijos.

7. Como veterinaria ¿opinas que todas las mascotas causan daños en la vivienda que habitan? Todas no. Cuando vivía en casa de mi madre, teníamos dos perros y un gato conviviendo juntos y ninguno de los tres destrozó nada, a excepción de la gata que, como todos los felinos, buscaba afilarse las uñas arañando cosas, le pusimos durante una temporada importante unas fundas de silicona hasta que dejó de hacerlo y, en ese momento, reparamos lo que había arañado y asunto resuelto.

8. ¿Crees que la educación por parte del propietario podría evitar que su perro estropee cosas en la casa donde vive? Hay perros con patologías como la “ansiedad por separación” que provocan que, dentro de ese estado de estrés, rompa muebles, rasque paredes pero, como toda patología, se puede tratar y ahí es donde un dueño responsable debe decir, lo antes posible, “mi perro tiene un problema, voy a tratar de solucionarlo”. Por otro lado, la educación básica que se le brinde a un cachorro para que solo muerda sus juguetes y respete las cosas que no son suyas forman parte de la disciplina que sólo el propietario debe prestarle.

9. En la clínica habrás escuchado toda clase de historias ¿te has encontrado con propietarios de mascotas en verdaderos problemas por no encontrar una vivienda donde les acepten con ellos? Muchos casos. Parejas que se han separado y uno de ellos, al tener que irse a un piso de alquiler, ha tenido que dejar a su mascota con su ex pareja, con mucho dolor y lágrimas, por no encontrar un sitio donde les acepten a ambos, o incluso darla a otro propietario porque su ex pareja no ha querido quedarse con el perro o gato.

También he visto casos de personas que ya no pueden permitirse vivir solas en su piso y se han visto forzadas a compartir con personas que no aceptan animales en su casa.

10. Supongo que quienes traen a sus mascotas a tu consulta hablan contigo abiertamente de lo que sienten hacia ellos ¿qué tan intenso es el vínculo que une a una persona con su animal de compañía? Cuando una persona viene con su mascota, ya sea un perro o una tortuga, para ella es uno más en su familia, en sus historias, en su rutina, en su vida que, además, todo lo que le proporciona es positivo, porque es fiel, no pone pegas a nada y es todo cariño y alegría.

Es por esto que desprenderse de ellos es quedarse sin ese “animal-persona” que le acompaña en su día a día y al que le cuenta sus historias o simplemente está ahí, aguantando sus malos momentos y con el que se lo pasa bien, porque para muchos su afición es irse a pasear con su perro al parque o al monte en lugar de ir a jugar al padel, por ejemplo. Para muchas personas, es un compañero de ejercicio, de paseo o, incluso, de trabajo.

11. Es decir, que ¿consideras que para una persona puede llegar a ser traumático desprenderse de su mascota por no poder encontrar un sitio para vivir con ella? Sí, hasta el punto de que puede ser el motivo de una pena profunda. Es cierto que la mayoría de las personas somos capaces de superar situaciones tremendas pero, desde luego, si se puede contribuir a evitar este tipo de separaciones sería lo ideal.

12. Con tu experiencia ¿qué le dirías a los propietarios de pisos que se niegan aceptar mascotas? Yo les diría que hay que conocer al posible inquilino y a su mascota. A mí me gusta tener una conversación con las personas interesadas en alquilar mi piso y me reservo el derecho de admisión, porque puede suceder que me encuentre con personas que no me gustan y que no deseo que vivan allí.

Pero, para ello, tienes que darte la oportunidad de conocer a esas personas y a su mascota, si la tienen, y la relación que existe entre ellos, porque te puedes llevar grandes y agradables sorpresas. Luego hay que considerar que muchas personas viven de alquiler mientras compran un piso, al que luego también se llevarán a su mascota y es de suponer que querrán que en su propio piso se comporten igual de bien como lo han hecho en el arrendado.

Estas cosas se deben conversar con los posibles inquilinos, dando por hecho que ellos y su mascota van a conservar el piso en buen estado pero, como puede que ocurran accidentes, conviene poner una cláusula en el contrato que obligue al inquilino a reparar los desperfectos que se produzcan. Merece la pena valorar la posibilidad de aceptar inquilinos con mascotas y no ser tajante al rechazar animales en la oferta de arrendamiento sin conocer lo que pueden conseguir. Es cierto que el parqué se estropea con las pisadas de los perros, pero lo mismo sucede con los tacones de nuestros zapatos, mis hijos a veces se ponen los patines en casa o las botas de fútbol y son cosas que pasan en cualquier hogar.

13. Para aquellos a quienes les gustan los animales ¿recomendarías la experiencia de convivir con uno de ellos? Yo recomiendo tener mascotas. Un animal de compañía, aunque sea un pájaro, interactúa muchísimo con la persona con la que vive y enriquece su vida. Hay que considerar que para tener una mascota hace falta tener un mínimo de tiempo para dedicarle en casa o sacarle de paseo, si no es así, no es justo para ninguno de los dos. La relación que se tiene con un animal de compañía es diferente de la que puedes tener con una persona, amigo, familiar o compañero de trabajo.

14. Y para los niños ¿en qué beneficia tener una mascota en casa? Aparte de que para que no te la saquen de paseo (risas), el convivir día a día con un animal mientras desayunan, ven la tele o hacen los deberes, crea una relación que les aporta más responsabilidad, humanidad y empatía con el resto de la gente, creo que aprenden a diferenciar lo que es lo bueno o lo malo a través del animal, porque ellos también tienen que decirle como debe comportarse. Es un modelo de educación que es importante, siempre y cuando los padres estén totalmente convencidos y no por el afán de satisfacer un deseo de los niños, como cuando piden un juguete o una tablet.

Es mejor pensarlo bien antes de decidirlo y llevarlo a cabo, y no puede ser, simplemente, el capricho de un niño. En muchas familias el perro o el gato asume el rol de hermano mayor o menor, según si llegan antes o después del nacimiento del niño, hasta el punto que éste termina llamándolo “tato” o “tata”, y el perro lo cuida bajo la supervisión de los padres. Yo creo que hay más compasión en los niños que comparten su vida con un animal. Mis hijos a veces me dicen “mamá, me da una pena Bruni, porque no puede decir lo que siente, no puede decir si le duele algo, si está bien y eso me da mucha pena”. Luego eso lo trasladan a su relación con personas, en el colegio, por ejemplo, que tienen dificultades para expresarse, porque no saben, porque les da vergüenza o por miedo al ridículo y les lleva a intentar entender lo que les sucede, lo mismo que hacen con su mascota que no puede hablar.

En casi la mitad de los hogares hay una mascota, el 85% reconoce que su perro siempre está ahí cuando necesita consuelo, 7 de cada 10 personas aseguran que su perro les proporciona compañía constante, 8 de cada 10 niños de entre 9 y 12 años prefieren a su mascota antes que los videojuegos*.

Muchas de las personas que necesitan vivir de alquiler tienen que separarse de sus mascotas por no poder encontrar un piso donde les acepten con ellos. Si eres propietario de una vivienda y quieres alquilarla, te invitamos a que formes parte de ese vínculo tan especial que une a las personas con sus animales, permitiéndoles continuar juntos.

*Datos basados en la investigación realizada en 2013-2014 mediante las escalas validadas PAS y MDORS www.fundacion-affinity.org/estudio/2014

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